sábado, 21 de junio de 2014

Una pequeña reflexión

Una noche mirando las estrellas, escuchando el ruido del mar y con la compañía del silencio que me rodeaba, me doy cuenta de lo rápido que pasa la vida y uno sin darse cuenta.
Esa noche mirando las estrellas luego de hacer memoria de como había avanzado mi vida pensaba que todas aquellas estrellas eran distintos angelitos que en cielo, que se muestran para que uno sepa que siempre va a contar con esa persona que marca tu vida y luego parte a un mejor lugar, que por mucho que no estén te acompañan igual, te cuidan. El ruido del mar me hacía pensar que cada golpe de la ola con la arena eran esas caídas que uno se pegaba en su vida y las que venían. El silencio que me rodeaba me decía que uno sigue allí y sin darse cuenta de como van cambiando las cosas, nuestra vida va tomando su propio rumbo y uno ahí como si nada.
Esa noche agradecí por los grandes momentos que uno tiene con su familia, quienes por sobre todo querrán lo mejor para uno y uno ahí sin darse cuenta de lo que hacen y dejar de lado todos aquellos malos momentos que uno pasa y  de ahí sacar solo lecciones de vida, para saber como enfrentar nuestra vida frente a distintas situaciones.
Esa noche fue una de las noches en donde mi ser estuvo más tranquilo, donde al darme cuenta de las cosas que han pasado por mi vida me hace sentir la tranquilidad que uno siempre quiere tener pero que nunca nos damos el tiempo para tenerla.
Solo una noche estrellada me hizo pensar....

Espero que está pequeña reflexión cumpla con su labor.
Autor: Maite Loroño

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